La recuperación de Chile tiene que ser obra de los trabajadores

El empresario Sebastián Piñera, con una fortuna calculada en los US$ 2.000 millones, asume ayer como presidente de Chile. Con la derecha en el poder, se termina un ciclo de 20 años de gobiernos de la Concertación –encabezada por el Partido Socialista y la Democracia Cristiana-, que a lo largo de dos décadas fue incapaz de modificar un milímetro el esquema de “democracia tutelada” y sumisión al imperialismo yanqui impuesto por el pinochetismo en su retirada.

En estos momentos el hermano pueblo chileno intenta recuperarse de las consecuencias de un terremoto que devastó ciudades enteras y que puso en evidencia el carácter desigual e inequitativo de la sociedad chilena, de ese “Chile ejemplo” que se sostiene a fuerza de represión estatal y mano dura contra los sectores populares. Los estallidos sociales que sobrevinieron luego de la catástrofe en las principales ciudades afectadas, principalmente Concepción, motivados por el estado de desesperación y desamparo de amplias franjas populares, fueron el pretexto para un impresionante despliegue represivo, que fue ordenado por el gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet en sus últimos días de gestión.

Algo similar sucedió en Haití, cuando la catástrofe humanitaria que ocasionó el terrible terremoto, con un saldo de cientos de miles de muertos en el país más pobre de nuestro continente, sirvió de pretexto para que el imperialismo norteamericano dispusiera una virtual ocupación del territorio haitiano, con miles de marines dispuestos a cumplir tareas “humanitarias” a punta de fusil.

De este modo, nuestros pueblos resultan doblemente castigados, primero por las fuerzas de la naturaleza (agredidas permanentemente por el modo de producción capitalista a nivel mundial), y luego por la acción represiva de los gobiernos locales serviles al imperialismo y férreos defensores de la “sacrosanta” propiedad privada.

La “reconstrucción” de Chile que propone el derechista Piñera se hará en base al modelo de país que elogian los voceros del imperialismo y del que nada pueden esperar los sectores populares: el Chile neoliberal de la desigualdad social, que forjó Pinochet y que la Concertación se dedicó a consolidar. Frente a esto, deseamos y confiamos en que la clase trabajadora de Chile pueda ofrecer otra alternativa de reconstrucción, basada en la solidaridad y en la acción creadora del poder popular, para que de una vez por todas el pueblo chileno pueda dejar de elegir entre los malos y los peores, para ser constructor y artífice de un proyecto propio de emancipación social.

(12/03/2010)

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1 comentario

  1. hola compañeros, totalmente de acuerdo, y siempre los que sufren las consecuencias más duras son los trabajadores y el pueblo, daba asco ver como el gobierno y los medios mostraban soberbia ante la tragedia y el slogan chile ayuda chile de alguna forma aludía al no se metan en nuestros asuntos, ahora se cayó la careta del modelo neoliberal de chile y se vieron las grandes fisuras que separan a los que tienen de los que no en nuestro hermano pais.


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