Nuestra tarea: Agrupar al clasismo

Las elecciones nacionales en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), a realizarse el próximo 23 de septiembre, encontrará al actual oficialismo enfrentado en dos candidaturas. De un lado la lista 1 que levanta Víctor De Gennaro, con Pablo Micheli (ATE) y José Rigane (FETERA) a la cabeza. Del otro la lista 10 de Hugo Yasky (actual Sec. Gral) y Pedro Wasiejko (SUTNA). Completan la oferta electoral las tres listas en que se reparte la izquierda, impidiendo así la presentación de una alternativa unitaria.

Sucedió nomás. Se consagró la ruptura de la dirección histórica de la CTA. Hoy aparecen como enemigos irreconciliables quienes hasta hoy comandaron la Central sin fisuras. Atrás quedaron los tiempos en que degennaristas y yaskystas intentaban imprimir un carácter monolítico a su conducción. Nada de minorías ni disidencias, todo era hegemonía verde y celeste. Víctor De Gennaro estuvo al frente de la CTA desde su fundación –a fines de 1992- hasta el 2006, cuando cedió su lugar a Hugo Yasky, quien a su vez había sido Secretario General de CTA Provincia de Bs As durante dos períodos. Juntos moldearon una central acomodaticia y complaciente con los gobiernos de turno, a la vez que hostil con las expresiones de izquierda.

No tan distintos…

Frente a las cámaras cruzan acusaciones y buscan presentarse como los garantes de la autonomía y combatividad de la CTA. Sin embargo, tienen en común mucho más de lo que hoy quieren admitir. Por empezar una historia de capitulaciones y agachadas.

En 1997, mientras los docentes neuquinos ganaban las calles y Teresa Rodríguez caía bajo la represión estatal, Hugo Yasky encabezaba el primer grupo de ayunantes que inauguraban la “Carpa Blanca”. En lugar de poner en pie de guerra a CTERA y nacionalizar el conflicto montaron un circo urbano. La misma actitud vergonzante tuvo la CTA cuando a días de asumir, en diciembre de 1999, la Alianza debutaba con la represión de la Gendarmería hacia los manifestantes correntinos que ocupaban el puente Gral Belgrano, asesinando a dos compañeros. Al mismo tiempo, mientras las rutas del país se llenaban de piquetes y el pueblo trabajador se organizaba para enfrentar la miseria, se dedicaron a juntar “votos contra la pobreza” con la creación del FRENAPO. Y ni hablar de la rebelión popular del 2001, cuando la juventud trabajadora enfrentaba cuerpo a cuerpo a la represión, los popes de la CTA se encerraban en sus locales impidiendo la entrada de los militantes perseguidos.

Y así podríamos seguir hasta hoy. Porque más allá de sus matices ambos sectores tienen una larga trayectoria de avales e impulsos a proyectos políticos de conciliación de clases, actuando siempre como amortiguadores de la lucha y garantes del régimen. Si hoy aparecen en veredas diferentes es porque sus caminos políticos se bifurcaron. Ayer transitaron juntos los senderos progresistas del Frepaso, la Alianza y el ARI. Hoy, mientras Yasky camina junto a Sabbatella y el kirchnerismo extra PJ, De Gennaro apuestas sus fichas al engendro entre Pino Solanas, el PS y sectores del Radicalismo.

De miopías y mezquindades

Con la dirección histórica dividida y encolumnada detrás de proyectos burgueses, se imponía la necesidad de levantar una alternativa de clase, amplia y unitaria, que sirviera como referencia de lucha y prefigurara un ámbito de acumulación para el activismo sindical que no se siente convocado por el oficialismo. Sobran las expresiones de construcción genuina por abajo, de dirigentes honestos y consecuentes que podrían haberle puesto nombres y rostros a una lista de estas características. En la mayoría de los gremios que integran la Central hay seccionales o agrupaciones que expresan un programa antipatronal y antiburocrático, ¿cómo no hacer el esfuerzo por confluir en una propuesta común? Lamentablemente los objetivos de grupo se imponen una vez más por encima de los intereses de clase y esa posibilidad quedó en la nada. Sólo la ceguera política o el vedetismo explican las tres listas en la que se dispersará el voto de izquierda.

Igualmente, desde MIR convocamos a los compañeros/as que comparten este análisis a no quedarnos en la comodidad de la crítica hacia la izquierda y seguir construyendo con vocación unitaria.

Por una opción de clase

En ese sentido, habiendo impulsado en la medida de nuestras posibilidades una alternativa opositora amplia y unitaria, y convencidos de las consecuencias negativas que su fracaso tiene para el activismo de base, creemos también que no hay espacio en estas elecciones para la neutralidad. Debemos decir con todas las letras que ni la candidatura de Yasky, ni la de Micheli expresan los intereses de nuestra clase. Por ello promoveremos en cada región, y en cada lugar de trabajo en el que nos encontremos, aquellas opciones que expresen un voto y programa clasista y antiburocrático. En lo local impulsaremos activamente experiencias unitarias como en la seccional Lomas (ver aparte), mientras que a nivel nacional haremos un llamado general a apoyar a cualquiera de las tres listas de izquierda.

Pero más allá de esta coyuntura electoral, nuestro compromiso y apuesta militante estará empeñada en forjar día a día, desde abajo, en los lugares de trabajo y junto a los compañeros de lucha una verdadera opción democrática y clasista, para recuperar nuestras herramientas gremiales.

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A nivel nacional
Dos listas de la dirección histórica y tres de oposición

En las elecciones de la CTA a nivel nacional, competirán cinco listas: las dos de la conducción histórica que surgen de la ruptura de la Corriente Germán Abdala y las tres listas promovidas por la oposición de izquierda.

El duelo principal se concentrará en torno a los dos sectores que vienen compartiendo la conducción desde hace casi dos décadas que se presentan en las listas 1 y 10.

La Lista 1, impulsa como candidato a secretario general a Pablo Micheli –aliado de De Gennaro-, quien ocupa ese mismo cargo en ATE Nacional y es uno de los actuales adjuntos de la CTA. Lo acompañan como secretarios adjuntos José Rigane de Luz y Fuerza Mar del Plata y Ricardo Peidró, del gremio del personal de propaganda médica. En provincia de Buenos Aires, la lista está encabezada por Hugo “Cachorro” Godoy de ATE y en Capital Federal por el dirigente territorial, Carlos Chile, del MTL. A esta lista se sumaron el PCR y el MST.
Por su parte, la Lista 10, que propone la reelección de Hugo Yasky como secretario general, lleva como adjuntos a Wasiejko, del Sindicato de Trabajadores del Neumático -SUTNA- y al “Nono” Frondizi  de ATE. La lista de Provincia de Bs As está encabezada por Baradel, de la conducción del SUTEBA y la de CTA Capital lleva a “Beto” Pianelli, delegado del sindicato del Subte -AGTSyP-, como candidato principal.

Por otro lado, las tres listas de oposición están integradas principalmente por militantes de organizaciones de izquierda. La lista 5, que resulta de un frente entre el MAS, el PRS e IS, está encabezada por Jorge Ayala, de la seccional San Fernando del SUTNA y Gustavo Lerer, por ATE del Hospital Garrahan. El PO presenta la Lista 3, integrada por Néstor Correa de Conadu Histórica, Carlos Blanco de ATE Rosario y Jure de Aten Capital. Por último, la Lista 4 presentada por el PTS lleva como principales candidatos a José Montes, de ATE -Astillero Río Santiago-, Graciela Frañol de ATEN y a José Soto del Sindicato de Ajeros de Mendoza.

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Trabajadores y estudiantes, unidos y adelante…

A 34 años de “La Noche de los Lápices” el movimiento estudiantil ganó las calles nuevamente

Los estudiantes secundarios primero, y los universitarios después, pusieron en el centro de la escena pública nacional, la profunda crisis que atraviesa el sistema educativo público en nuestro país, de la cual la crisis de infraestructura es sólo una parte.

Con su lucha las y los estudiantes dan nuevo impulso a la consecuente pelea de miles docentes, de todos los niveles,  que vienen resistiendo las políticas de vaciamiento y destrucción de la educación pública a lo largo y ancho de nuestro país. La responsabilidad de este estado de situación corresponde a los gobiernos nacional y provinciales, que se han esforzado  para poner a la educación al servicio de los empresarios locales y multinacionales. Las diferentes leyes educativas -a nivel primario, secundario y universitario- no tuvieron otro fin, que la pauperización del sistema educativo público, mientras millones y millones de pesos se pierden en subsidios a escuelas privadas.

Por el contrario, nosotros debemos pelear por una educación pública de y para la clase trabajadora y el pueblo.


Nacionalizar el conflicto y avanzar en unidad con docentes y obreros en lucha

Sin duda el proceso de lucha hoy plantea como tarea central avanzar en la nacionalización de la pelea estudiantil en unidad con los docentes, allí donde se pueda. No podemos perder de vista que estamos ante una problemática de orden nacional. Está claro que la política educativa del macrismo en Capital Federal es  antipopular y cuasi-fascista, pero no es mejor la de Scioli en Buenos Aires, la de Das Neves en Chubut, la de Celso Jaque en Mendoza o la del “socialista” Binner en Santa Fe. Ni que hablar de la crisis de las Universidades que es responsabilidad directa y exclusiva del gobierno nacional. Como se ve, acá también kirchnerismo y derecha no son tan distintos, más allá de sus innegables diferencias de formas y estilos.

La lucha en defensa de la educación pública es una pelea de todo el pueblo. Por eso es fundamental no sólo fortalecer la unidad con los docentes, sino con todos los sectores de la clase trabajadora que hoy están en lucha, como por ejemplo los obreros de Paraná Metal que están defendiendo 900 puestos de trabajo luego de la deserción del empresario kirchnerista Cristóbal López.

Los de arriba tiemblan cuando los de abajo nos unimos para pelear juntos y en ese camino de unidad el movimiento estudiantil tiene muchísimo para seguir aportando.

¡Plata para salarios, educación y salud, y no para la deuda externa!, ¡Derogación de todas las leyes antieducativas!, ¡No a la criminalización de la protesta social, basta de persecución a estudiantes y docentes!

(16 de septiembre de 2010)

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Editorial A Vencer de septiembre

De Papel Prensa a Julio López

En la pelea por marcar los ritmos de la coyuntura, el kirchnerismo volvió a recuperar terreno de la forma que más le gusta: apelando a iniciativas de ofensiva política. Son expresión de esta voluntad la instalación en el centro del debate público de la forma mafiosa en que Clarín y La Nación se apropiaron de Papel Prensa durante la última dictadura militar; y, consiguientemente, el proyecto de ley para declarar de interés público la elaboración, comercialización y distribución de papel para diarios.

Ambas acciones son dos estocadas al corazón de la posición oligopólica, de privilegio, que ambos diarios mantienen en el sistema de medios gráficos, y abren las puertas para que “florezcan mil flores” de publicaciones afines al oficialismo. Complemento de lo anterior, es la puesta en vigencia de la reglamentación de la Ley de Servicios Audiovisuales, anunciada al cierre de esta edición de A Vencer, y que da inicio a la implementación práctica de algunos aspectos de la nueva norma aprobada por el Congreso durante el año pasado.

Una vez más, los hechos políticos que estructuran el escenario político nacional y que marcan la agenda, están repletos de matices y contradicciones, a años luz de las épocas en las que se daba la pelea contra el menemismo, la Alianza o el duhaldismo, y en las que el enemigo aparecía muy clarito en las luchas; y como contracara el campo popular –en sus innumerables expresiones y visiones-, quedaba casi todo “del mismo lado”… No es ésta la realidad de estos días y así las cosas, nuevamente, las claudicaciones, defecciones e imposturas están en el orden del día.

Todo está guardado en la memoria…

Para empezar, hay que plantear sin ningún tipo de vacilación que la propiedad de Clarín y La Nación de Papel Prensa es el resultado de una maniobra mafiosa durante la última dictadura militar, que ambos medios pagaron con una combinación de silencio cómplice y apoyo activo frente a los crímenes del Terrorismo de Estado. En una nota publicada en la Agencia Nodo Sur (ANS) en noviembre de 2007, cuando al kirchnerismo estaba en su etapa de romance con el Grupo Clarín, el periodista Carlos Rodríguez explicaba en un artículo sobre este tema, que “los nuevos dueños de Papel Prensa pagaron ocho millones de dólares por una empresa que estaba valuada en el orden de los 250 millones, como lo confirmó una investigación realizada a partir de 1986 por la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas”. No por casualidad, la inauguración de la planta de Papel Prensa en la localidad bonaerense de San Pedro, que tuvo lugar el 26 de septiembre de 1978, fue presidida por el genocida Jorge Rafael Videla, a quien “acompañaron y aplaudieron la señora Ernestina Herrera de Noble, Héctor Horacio Magnetto, Bartolomé Luis Mitre y Patricio Peralta Ramos. Nada menos que Clarín, La Nación y La Razón”. Sobran los datos para fundamentar el papel mafioso de Clarín y La Nación sobre este tema, por lo que poner fin a este negociado mafioso, originado en el fraude y la tortura, es una cuestión democrática elemental que respaldamos (es otra discusión cuál será la nueva regulación que reemplazará a la vigente, algo que todavía no está para nada claro y que requeriría un artículo aparte).

Planteado lo anterior, es imprescindible señalar que el kirchnerismo, otra vez, se muestra en este tema como un experto en las artes del gatopardismo. Genera realmente indignación que una de sus principales espadas mediáticas en este asunto sea Osvaldo Papaleo, jefe de prensa de Isabel Perón en su etapa final en la Presidencia; es decir, del gobierno que a través de la Triple A anticipó a sangre y fuego la tarea represiva de la dictadura. ¿Es hacerle el “juego a la derecha” afirmar sin dobleces estas verdades? Estamos convencidos de que no y consideramos que es lo mínimo que reclama la memoria de Rodolfo Ortega Peña, Silvio Frondizi, el “Negro” Atilio López y de cientos de militantes populares y revolucionarios asesinados por las bandas de López Rega.

En otro sentido, no puede dejar de mencionarse las “escandalosas” piruetas de Pino Solanas sobre este tema, que primero habló de “paso positivo” en referencia al anuncio; luego afirmó que era un “papelonazo” la actuación de Cristina Kirchner… y mañana vaya a saber qué planteará. Es evidente que Pino va amoldando sus opiniones para no irritar demasiado al Grupo Clarín, no sea cosa que le reduzcan el cupo mensual de minutos en pantalla en su peregrinar por los estudios de TV del multimedios que dirige Héctor Magnetto.

¿Y Julio López?

“Ya pasaron treinta años,

Kirchner dice `nunca más´,

pero el compañero López,

no se sabe dónde está”

Fuertemente vinculado a lo anterior, aunque a primera vista pueda no parecerlo, es el hecho de que durante este mes de septiembre, se cumplen cuatro años del secuestro y desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en juicio al genocida Etchecolatz. Aunque toda la prensa lo silencie, sin distinciones prácticamente, el compañero Julio López es el desaparecido 30.001 y nada sabemos de él, sólo que fue secuestrado por grupos fascistas directamente comprometidos con la última dictadura militar y que actúan bajo el amparo de estructuras del aparato estatal (policías bonaerense y federal, la SIDE, etc.).

Y si arriba mencionamos ciertas imposturas, en este tema no podemos olvidarnos de recordar las todavía frescas palabras del actual Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien días después de la desaparición de Julio López -y en su por entonces papel de ministro del Interior-, afirmó que López tal vez “se podría haber ido a visitar a una tía”. Eso dijo quien se supone que hoy defiende con “convicción” la política de derechos humanos del gobierno nacional.

Cuatro años sin López, sin verdad, ni justicia, es demasiado tiempo. Tenemos que quebrar el manto de impunidad que encubre el secuestro del compañero y esforzarnos por revertir la naturalización con que la sociedad toma su desaparición.

La mejor política

En el primer apartado de este artículo editorial hicimos mención a las particularidades de la etapa política actual y su diferencia con los escenarios políticos que predominaron mayormente en los últimos veinte años.  Etapa distinta para la lucha revolucionaria y por el socialismo, con nuevos desafíos, complejidades y dificultades.

Expresión de esto son los alineamientos que se produjeron para las elecciones de CTA (ver artículo en página 2), donde valiosos activistas y luchadores antiburocráticos -del Subte, Simeca y otros sectores-, lamentablemente terminaron sumándose a las listas de Hugo Yasky, mayormente, o Pablo Micheli, en menor medida. Nunca será suficiente señalar el flaco favor que hace a esto el impresentable sectarismo miope de las principales fuerzas de izquierda, que contribuye enormemente para impedir la gestación de alternativas genuinas y con inserción real. Sin embargo, eso no absuelve las limitaciones y responsabilidades propias del conjunto de fuerzas que tratamos de levantar, sin éxito, una propuesta democrática y clasista para esta coyuntura. Creemos que llenar de contenido político este vacío objetivo, es una de las principales tareas del momento.

En este sentido, desde MIR no dudamos que ésta es una etapa para animarse a “hacer política”, con audacia e iniciativa, superando los sectarismos que nos atraviesan. Pero creemos que el límite, sin duda, es la defensa de la independencia política de clase en cada uno de nuestros planteos. “La cuestión no es cambiar de collar, sino de dejar de ser perro” enseña el saber popular, o como alguna vez planteara el Che, expresándonos en un todo: “política de principios, la mejor política”.

Por ese camino estamos convencidos de que hay que seguir marchando: dando pelea contra los represores y la impunidad de ayer y de hoy; por el agrupamiento del clasismo en la CTA y en el movimiento obrero en general; por el 82% móvil para nuestros jubilados; en defensa de la comunicación alternativa, comunitaria y popular en el marco de la nueva ley de servicios audiovisuales;  contra las políticas antipopulares del macrismo en la ciudad de Buenos Aires y contra la de todos los gobiernos de turno en los lugares donde nuestra organización tiene mayor o menor presencia.

Desde estas posiciones seguiremos intentando hacer nuestro aporte a la creación de la fuerza social revolucionaria y la organización política que nuestra clase y nuestro pueblo necesitan para su liberación.

A Vencer nº24 – Septiembre 2010

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  • Por la nulidad de la “Ley Antiterrorista”

  • Edición Especial: A 10 años de la Rebelión Popular (CONSEGUILO junto con A Vencer)

  • ¡Mariano Ferreyra, PRESENTE!

  • LA GALLE A LA CALLE (visitá blog por la libertad de Karina Germano)

  • Aparición con vida de Luciano Arruga

  • ¿Y Julio López? (mirá video)

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