Editorial A Vencer Nº 46 – Septiembre de 2012

¿Vivirán ellos con $2670?

“Por definición, el salario va a ser siempre insuficiente”

(Cristina Kirchner, 28/8, en el Consejo del Salario Mínimo)

Una nueva farsa de reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil  tuvo lugar días atrás para fijar un haber mínimo de 2670 pesos en septiembre y 2875 en febrero del año que viene, tras un simulacro de negociación que se extendió durante 10 horas. Irrisoria cifra que indudablemente es “mínima” pero que está muy lejos de ser “vital”, si es que por eso se entiende que alguien pueda subsistir con ese ingreso miserable. Un verdadero insulto a las necesidades de la familia de cualquier laburante, a tono con la ficción estadística que plantea la intervención del INDEC de Guillermo Moreno y la patota de UPCN.

Las representaciones gremiales de la CGT y CTA adictas al Gobierno, convertidas en verdaderas oficinas de Recursos Humanos de Balcarce 50, cumplieron su servil papel con esmero: el metalúrgico Caló,  el ex servicio de inteligencia del ejército Gerardo Martínez, el estatal-ruralista Andrés Rodríguez, el ex moyanista Viviani; Yasky y Wasejko por la CTA, todos presurosos para estampar su firma en un acuerdo de traición que establece un aumento desdoblado en dos cuotas de 16 y 9%, respectivamente.

Para las cámaras de televisión, no faltó la ronda de breves discursos para congraciarse con la Presidenta. Allí, Gerardo Martínez metió la pata –en su desmedido afán obsecuente- midiendo el valor del salario mínimo a precios de “dólar blue” (paralelo), lo que le valió el reto presidencial entre risas nerviosas de todos los presentes. Mejor suerte mereció en cambio el jefe de la CTA kirchnerista por su alocución: “Estuviste bien Huguito”, felicitó Cristina Kirchner a Yasky, quien recibió el elogio moviendo el rabo con alegría de perro faldero.

Como se ve, otro capítulo de una historia conocida: el gobierno nacional ordena y las burocracias sindicales acatan con entusiasmo. ¿Y los empresarios? Felices porque de esta manera la siguen “levantando con pala”, como bien señaló la misma Presidenta en uno de esos discursos en los que prefiere evitar los eufemismos para transmitir claramente qué intereses defiende su gestión de gobierno.

La CGT y CTA disidentes

Por decisión propia en un caso, por no ser invitados en el otro, la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Pablo Micheli, no participaron de la reunión del Consejo. El camionero disparó verbalmente contra el acuerdo a través de los medios de comunicación y exigió un mínimo de $3500, mientras que Micheli encabezó una débil movilización de la CTA a las puertas del Ministerio de Trabajo. Hasta allí llevó su reclamo de $5000 como haber mínimo, junto a la CCC, MST-Proyecto Sur, Partido Obrero y una delegación de la Federación Agraria Argentina (FAA), “ala progresista” de la patronal agraria agrupada en la Mesa de Enlace, cuyo titular, Eduardo Buzzi, no participó del Consejo con el gracioso argumento de no ser “ni esclavista ni negrero”.

Resulta evidente que la insistencia de la CTA en aliarse con una fracción de la patronal agraria (que a su vez, además de juntarse con la Sociedad Rural y la CRA, no duda en acercarse a De Narváez y Duhalde), no expresa de ningún modo una necesidad de construcción de una central de trabajadores que se considera independiente de los gobiernos y los empresarios. En verdad, esa alianza se explica sólo desde las urgencias electorales del Frente Amplio Progresista (FAP) del sojero Hermes Binner, al que apoya el grueso de la dirección de la CTA.

Planteadas así las cosas, no habría que descartar alguna unidad de acción para las próximas semanas entre CGT y CTA disidentes (¿con la FAA?), propuesta lanzada varias veces por Micheli pero que en última instancia dependerá de si Moyano decide pasar de las amenazas verbales a la movilización callejera.

Otro elemento a tener en cuenta es si en las próximas semanas el Poder Ejecutivo resuelve alguna suba, vía decreto, de los topes para el cobro de asignaciones familiares y del mínimo no imponible para el pago de impuesto al salario (ganancias), con el fin de quitarle parcialmente a Moyano la base de sustentación de sus reclamos más fuertes. De darse esa modificación en los topes, a no dudarlo, será en un porcentaje muy inferior a la evolución del costo de vida real y por debajo incluso del promedio de aumentos otorgados en paritarias (23/25%). Es decir, algo más que nada, bastante menos que lo necesario.

 

Provincias en crisis, internas pujantes

La crítica situación financiera de numerosas provincias, que dependen de la billetera del gobierno nacional, las convierte en el “hilo más delgado” de una crisis en la que la desaceleración económica pone en riesgo la preservación de los niveles de empleo. Este cuadro es el resultado de un esquema de coparticipación de impuestos desfavorable para los estados provinciales (de casi imposible modificación dados los requisitos de unanimidad federal estipulados en la reforma constitucional de 1994) y del rechazo de los gobiernos provinciales a implementar un régimen impositivo más progresivo sobre los poderes económicos locales (en verdad, ¿por qué habrían de hacerlo si a nivel nacional, más allá de algunas modificaciones menores, sigue primando un régimen impositivo regresivo donde proporcionalmente pagan más los que menos tienen?)

Las represiones contra los trabajadores estatales en Córdoba y los del azúcar en el Ingenio El Tabacal en Salta, son la manifestación más clara de que a la hora de defender los intereses de los de arriba, los gobiernos de turno -del “opositor” De la Sota al oficialista Urtubey- no dudan en recurrir a la represión frente a los reclamos del pueblo trabajador (ver nota en página 2).

En este marco, la interna dentro del peronismo sigue profundizándose con prisa y sin pausa. A la puja del kirchnerismo con Scioli –en momentánea tregua- se sumó el desmarque del gobernador cordobés De la Sota, que además de “rebelarse” contra el acuerdo fiscal suscripto por Nación y provincias, comenzó a mostrar juego propio y recibió en su despacho al mismísimo Mauricio Macri, que anda a la caza de figuras del espectáculo, del deporte y peronistas disidentes para sostener su proyecto presidencial.

Por su parte, el kirchnerismo orienta todos sus esfuerzos a instalar en la agenda pública la necesidad de la reforma constitucional que habilite un nuevo mandato presidencial de Cristina Kirchner. La CTA de Yasky y Carta Abierta hicieron punta en esta tarea apelando a una retórica de “constitucionalismo popular” y anti-neoliberal, con la cual adornan la motivación fundamental que persiguen: la re-reelección. Lanzar la iniciativa antes o después de las elecciones legislativas del 2013 parece ser la preocupación de la mesa chica kirchnerista, teniendo en cuenta que para que prospere una reforma constitucional es necesario el apoyo de las 2/3 partes del Congreso.

¿Y nosotros?

En este escenario, es necesario que las organizaciones y activismo popular de “nueva izquierda”, que no nos sentimos expresados políticamente en ninguno de los frentes opositores al kirchnerismo (ni por el FIT ni muchísimo menos por el FAP), comencemos a gestar una propuesta política de profunda transformación social que logre visibilidad pública, capaz de interpelar a un sector amplio de nuestro pueblo.

Para lograrlo, es necesario unir en una política frentista unitaria de alcance nacional a aquellas organizaciones populares que compartamos una razonable base de acuerdos en relación a la lectura de la coyuntura, los ejes programáticos de un proyecto emancipatorio y el tipo de intervención política que necesitamos. Para ello, es preciso un esfuerzo de apertura y maduración política de todas las organizaciones que puedan participar o sentirse interpeladas por una convocatoria de estas características.

En ese camino, desde MIR nos sumamos en julio a la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de la Argentina (COMPA). Nuestra expectativa y vocación es seguir aportando desde allí a forjar niveles más amplios de unidad, en los ritmos y plazos que sea factible, pero sin desperdiciar el tiempo de modo innecesario.

De lo contrario, ellos seguirán llegando primero y una buena parte de nuestro pueblo tendrá que continuar sobreviviendo con $2670 por mes. O menos aún incluso.

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Editorial de A Vencer Nº 45, edición de agosto

Crisis y capitalismo dependiente: mala combinación para nuestra clase trabajadora

Completamente atrás quedó el discurso oficial que planteaba una especie de blindaje de la economía argentina frente a la crisis internacional. Y no es para menos si tenemos en cuenta la desaceleración que estamos viviendo (el crecimiento económico del primer semestre del año fue del 3%, muy por debajo del 8,9% del 2011). Cambiaron los números y también los discursos. Ahora, el kirchnerismo cita a la crisis internacional como el origen de todos los males: la desaceleración, la baja en las exportaciones, la disminución de la producción industrial, etc. En cambio, en la vereda de enfrente, la oposición repite sin cesar que la causa de la desaceleración se encuentra en las políticas del gobierno nacional.

Sin duda, ambas posiciones tienen una cuota de verdad. Pero a nosotros no nos sirven puesto que son posturas que se arman “oportunamente” para el debate mediático y no para reconocer la situación actual y la salida que necesita nuestro pueblo.

Es claro que la crisis internacional viene influyendo en nuestra economía de manera negativa. No podría ser de otra forma. Nunca nos comimos el verso k del blindaje. El estancamiento en Brasil y la desaceleración en China (nuestros principales socios comerciales) impactan directamente en nuestras exportaciones tanto de productos primarios como industriales. Pero también es un dato de la realidad que este fenómeno se hace mucho más denso puesto que el mentado “modelo” kirchnerista no es otro que el del capitalismo dependiente: poca competitividad industrial, deuda externa, dependencia del dólar, extranjerización de la gran industria, etc. (Ver A Vencer No 43)

Con los de afuera… pero más con los de adentro

En el plano político, es preciso reconocer que la disputa con la oposición es menor, está en segundo plano en relación al lugar donde realmente se dirimen las cosas: dentro del propio kirchnerismo. Recién pasaditas las elecciones de 2011, se oficializó la ruptura con el moyanismo. Ahora, el gobierno hace malabares para encontrar un candidato propio para la CGT (ver nota pág. 2). En los últimos meses, se sumó la tensa situación con el sciolismo en provincia de Buenos Aires.

Lo que pasa es que, si bien el 54% de las últimas elecciones les dio fortaleza política para afrontar las medidas que debían tomar vinculadas a las complicaciones que la economía argentina empieza a atravesar, también quedaron colocados ante el gran dilema de la sucesión: ¿Y luego de Cristina, quién? Por ahora, pareciera que la única respuesta posible es la de la “re-reelección”. Pero esa salida casi única los pone de cara a las elecciones legislativas de 2013 para poder llevar adelante la reforma constitucional. El asunto es cómo hará el kirchnerismo para fortalecerse electoralmente en 2013, cuando la situación económica está ajustando cada vez más.

De la abstracción de los números a nuestra realidad cotidiana

¿Qué significa la desaceleración de la economía? Resulta que hay conceptos económicos que se repiten por los diversos medios de comunicación y las más de las veces nos suenan demasiado abstractos o lejanos. Sin embargo, nadie mejor que los trabajadores deberíamos entender su significado, puesto que a diario lo vivimos en carne propia.

En los últimos dos meses se han dado una serie de conflictos laborales en reclamo de aumentos salariales (que nunca alcanzan el gran avance de la inflación), contra la tercerización y contra cierres de plantas y suspensiones. A continuación presentamos un breve resumen de estos conflictos que vistos de conjunto posibilitan una mejor comprensión de lo complejo de la situación para el movimiento obrero. Veamos:

– A fines de junio, los trabajadores de Cerro Dragón (Chubut) tomaron la planta y levantaron piquetes reclamando la reincorporación de despedidos, recomposición salarial, quita del impuesto a las ganancias y, principalmente, la equiparación de las condiciones laborales a las que están sujetos los trabajadores petroleros (puesto que los Dragones son tercerizados y por lo tanto sometidos al convenio de la UOCRA). Situación similar se vive en los puertos argentinos, donde también se reclama aumento salarial y derogación del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias (ver notas en pág 5).

– En Córdoba, la planta de Renault suspendió entre el 26 de junio y el 10 de julio a 1600 trabajadores (casi el 90% de la planta) argumentando una acumulación de stock por la reducción de las compras en Brasil.

– En Mendoza, los trabajadores judiciales llevan más de mes y medio de lucha, siendo el único sector estatal que todavía no cierra la paritaria. Su conflicto ha incluido movilizaciones, asambleas, intervenciones urbanas y 17 días de paro (al cierre de esta edición, la Suprema Corte de Mendoza anunció el descuento de los 17 días). En la misma provincia, los trabajadores de la educación terminaron junio planteando la reapertura de la paritaria, puesto que la irrisoria suma que había pactado la conducción del SUTE a principios de año ya fue comida por la inflación. Durante el mes de julio realizaron 2 paros, uno por 24hs y otro por 48hs.

– En la Pampa, la multinacional CRESUD anunció el cierre de la planta frigorífica, lo que dejaría en la calle a 295 trabajadores. Por ahora, las cosas están en suspenso porque el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. Otro tanto pasó con la planta olivícola de Nucete en La Rioja que estuvo a punto de cerrarse y que finalmente reabrió sus puertas debido a un acuerdo con el gobierno provincial, pero reduciendo a 4 los días laborales (de lunes a jueves) de sus 466 trabajadores

– En la provincia de Buenos Aires, los paros y movilizaciones de los gremios estatales y docentes pusieron un rotundo freno al amague de Scioli de pagar el aguinaldo en 4 “cómodas cuotas”. El aguinaldo, finalmente, se pagó “gracias al salvataje” de los fondos de ANSES.

– El 24 de julio, los trabajadores de la refinería de YPF de Luján de Cuyo (Mendoza) bloquearon el ingreso y egreso de camiones a la planta en reclamo de un aumento del 30%. Su reclamo se vio acicateado por la noticia de lo que van a cobrar los miembros del directorio de la empresa. En concepto de “honorarios” el nuevo directorio de YPF recibió $5 millones que deben repartirse entre los 28 directores (a sabiendas de que la mayor tajada se la llevará Galuccio, el presidente y CEO de YPF).

Con seguridad, este breve relevamiento de los últimos conflictos deja afuera otros que se hayan sucedido sin repercusión mediática. Con lo cual podemos hacernos un panorama que nos aclara dos dimensiones: por un lado, la descarga de la crisis claramente se está haciendo sobre los trabajadores, ya sea con techos salariales muy bajos en las paritarias, ya sea con cierres de plantas o suspensiones. Por otro lado, distintos sectores de laburantes están participando de forma cada vez más decidida de la lucha.

Las tareas que demanda la etapa

Las organizaciones que pertenecemos al campo popular y que vemos con claridad que la única salida posible y justa para nuestro pueblo es el socialismo tenemos tareas urgentes por delante. Las luchas que la clase trabajadora ya está protagonizando son escuelas de formación de las que tenemos que ser parte. En esas experiencias se condensan aprendizajes que deben contribuir a aclarar nuestra conciencia política como trabajadores: identificar dónde está el enemigo, quiénes son potenciales aliados, romper las trabas del corporativismo, democratizar nuestros espacios de organización.

Editorial A Vencer Nº44, edición de julio

Unidad del movimiento obrero, desde las bases y en la lucha

El paro y movilización a Plaza de Mayo del 27 de junio último convocado por Hugo Moyano, en la que participaron aproximadamente 40.000 personas, la mayor parte de ellas del sindicato de Camioneros, marcó un “parte agua” en la interna de la CGT y aceleró tiempos en la fase decisiva. Por lo que, obviamente, la valoración de este hecho político fue motivo de polémica y las interpretaciones que puedan hacerse no son externas a la disputa política, sino parte integrante de la misma.

Para algunos dirigentes del oficialismo “Moyano tenía más poder antes que después del acto de Plaza de Mayo”; para el miembro de la Sociedad Rural, dirigente de UPCN e integrante de la fracción “independiente”, Andrés Rodríguez, el acto demostró que “la CGT somos nosotros”; en tanto algunos periodistas afines a la Casa Rosada hablaron de “empate técnico” o aceptaron que lo del 27 de junio fue “ni tanto ni tan poco”. Lo que es seguro es que en ningún caso puede hablarse de un triunfo del moyanismo que empieza a ver reducidas sus posiciones al enorme poder fuego de Camioneros, rodeado de un pequeño grupo de gremios chicos y con escasa capacidad de movilización, aliados históricos de Moyano.

Como es de esperar, el gobierno nacional no se va a quedar de brazos cruzados en el desenlace de esta interna y, al cierre de esta edición, el Ministerio de Trabajo se preparaba para aprobar la impugnación presentada por los “gordos” y otros sectores antimoyanistas para que se declare nulo el confederal que convocó a la elección de autoridades de la CGT para el 12 de julio. De este modo, en las semanas sucesivas se irá consagrando formalmente una ruptura que es un hecho desde hace meses y la “legalidad” de la CGT irá quedando en manos del sector que amontona a Caló, Rodríguez, Lingieri y los “gordos” del menemismo: Lescano, Cavallieri, West Ocampo… ¡Una muy apropiada y digna representación gremial del proyecto “nacional y popular”!

Cristina quiere un movimiento obrero dividido y domesticado

El telón de fondo de este enfrentamiento es la crisis capitalista que el gobierno kirchnerista pretende enfrentar con un “mix” de medidas de ajuste con iniciativas keynesianas, cuyo máximo exponente es el plan de viviendas (“Pro.Cre.Ar”) anunciado semanas atrás con bombos y platillos por la Presidenta y el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

Lo cierto es que detrás de algunas cortinas de humo (¡las inversiones chinas están de vuelta!), los efectos de la crisis económica mundial empiezan a hacerse sentir donde más duele: en los niveles de empleo. Ya se han conocido suspensiones y despidos como respuesta patronal a la desaceleración de la economía o a raíz de las trabas comerciales en sectores metalúrgicos, autopartistas, terminales automotrices, olivícola (aceitunas Nucete), entre muchas otras a lo largo y ancho del país.

Ante este cuadro, como expresáramos en una declaración pública en relación al paro de la CGT-Moyano firmada por diversas organizaciones, “con la crisis capitalista golpeando las puertas, con una estructura económica extranjerizada y monopólica en muchas de sus ramas, con una creciente inflación que ataca directamente al salario; la burguesía y el gobierno nacional buscan fracturar al movimiento obrero para que sea más dócil y domesticado. Las constantes descalificaciones de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, hacia los sindicatos y las justas luchas de los trabajadores son una clara expresión de esa necesidad”.

Acá se ubican las razones de fondo del enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Moyano, en una coyuntura en la que el gobierno nacional no puede tolerar la más mínima “autonomía relativa” de las direcciones sindicales que le son afines, ni siquiera en sus formas más burocráticas (es decir, no hay ningún margen para una política “neo-vandorista” de las cúpulas gremiales). Ni que hablar de las expresiones más o menos independientes o combativas a las que descalifica una y otra vez y ante las cuales no ha dudado en aplicar diversas variantes de criminalización de la protesta social (movilización de fuerzas de seguridad, inicio de causas judiciales, tercerización de la represión a través de patotas, etc.)

La pelea de fondo

La puja al interior de la CGT se inscribe en la batalla mayor que se está dando dentro del oficialismo por el recambio presidencial del 2015, cuyo epicentro se ubica en terreno bonaerense, donde el gobierno nacional no para de cascotearle el rancho a Scioli. La política de hostigamiento del kirchnerismo, a través del vicegobernador Mariotto, es tan evidente que comparativamente el ex vicepresidente Julio Cobos se convierte en un abanderado de la “lealtad” peronista.

El anuncio de Scioli del desdoblamiento en ¡cuatro pagos! del medio aguinaldo es la primera expresión grave, en términos de gestión y gobernabilidad, de esta puja al interior del Frente para la Victoria. Es sabido que el gobierno nacional giró $1000 millones de pesos (lo justo para el pago de sueldos) de los $2500 que necesitaba el sciolismo para hacer frente a todos los compromisos. Y la consecuencia de esta movida, en la que se combina crisis económica con puja de proyectos políticos, será una andanada de luchas y protestas de trabajadores estatales, judiciales y docentes.

ATE y el SUTEBA kirchnerista ya anunciaron que harán paro. ¿Qué dirá de estos legítimos reclamos el titular de la CTA chupamedias, Hugo Yasky?, ¿los considerará igual de “destituyentes” que el paro de la CGT de Moyano?

Por una intervención independiente de los trabajadores

En el medio de estas internas y fracturas ajenas debe desenvolverse la pelea por nuestros intereses como clase. En este sentido, no hay que perder de vista que las demandas que levanta la fracción de la CGT que aún conduce Moyano son tan justas como parciales: el salario no es ganancia y las asignaciones familiares deben ser cobradas por todos los trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, esos planteos se quedan cortos, por lo que es una obligación de los sectores que nos reclamamos como antiburocráticos y clasistas hacer los mayores esfuerzos para instalar en la agenda política nacional las demandas de la totalidad de nuestra clase.

Por eso, hay que pelear por respuestas urgentes para más del tercio del total de los asalariados que trabajan en negro o sobreviven con “changas” informales, a los que la inflación les pulveriza día a día sus ingresos; o esos casi cuatro millones de compañeros/as que trabajan en blanco pero con salarios inferiores a los $4000 que apenas si llegan a cubrir la canasta básica.

De más está decir que no nos comemos el verso que propone la Presidenta que los de abajo “redistribuyamos” la riqueza entre nosotros; es decir, que nos matemos entre los laburantes por migajas para que los que tienen un ingreso apenas un poco mejor que el resto aporten lo que no ponen los patrones. Lejos de esto, hay que nivelar “para arriba”, y la plata, que está, tiene que salir del fin del pago de la deuda externa y de una profunda reforma tributaria, realmente progresiva, para que los empresarios y ricos paguen más, para que los ingresos a las arcas fiscales no se sostengan fundamentalmente con impuestos al consumo popular (como el IVA).

A su vez, la lucha por nuestros intereses debe enlazarse en la práctica con la construcción de un nuevo modelo sindical democrático, participativo y con principios de clase. La cuestión de la democratización de nuestras herramientas gremiales no es un problema de orden teórico o filosófico, sino la condición de posibilidad para que los trabajadores y trabajadoras podamos llevar adelante las grandes luchas que son necesarias para conquistar las mejoras económicas que nos merecemos.

Para esta política, y en la perspectiva de construcción de una alternativa política de los de abajo, luchemos por la unidad del movimiento obrero desde las bases y levantemos un pliego de reivindicaciones del conjunto de nuestra clase trabajadora.

Ni despidos, ni suspensiones. Salario mínimo acorde a la canasta familiar. Basta de trabajo en negro, de flexibilización y precarización laboral. Derogación del impuesto al salario. Universalización de las asignaciones familiares. 82% móvil para nuestros jubilados. Desprocesamiento de los luchadores populares. Abajo la Ley Antiterrorista.

A Vencer Nº 40, edición de marzo

Nueva edición, nuevo diseño

(Hacé click y leelo on line)

Masacre ferroviaria en Once / Hacia un Encuentro por una Nueva Izquierda Revolucionaria /  El doble discurso al desnudo / El escenario de las paritarias / Malvinas: una perspectiva desde el materialismo histórico / Megaminería: la lucha sigue siendo contra el saqueo / Marita Verón ¡Presente!: un juicio histórico / Campamento de la TER / La nueva estrategia imperial de Estados Unidos 

Hacia un Encuentro por una Nueva Izquierda Revolucionaria

La unidad es posible para la lucha y necesaria para la Revolución

Mártires de Trelew. A 40 años de la Fuga y posterior Masacre, siguen siendo bandera de unidad revolucionaria.

En agosto de este año se cumplen 40 años de un hecho trascendente para el movimiento revolucionario en Argentina. El 15 de agosto de 1972 un grupo de militantes revolucionarios del PRT, FAR y Montoneros –en una acción unitaria- lograron escapar de la prisión de Rawson a la cual los había condenado la clase dominante por el delito de luchar por el socialismo. Una semana después, el 22 de agosto, la dictadura asesina de Agustín Lanusse fusilaría a 16 de esos compañeros/as que se habían entregado en el viejo aeropuerto de Trelew, cercados por tropas militares, sin poder completar plenamente la huída por fallas operativas.

Desde ese día, “Los mártires de Trelew” se convertirán en un símbolo de la entrega militante en la lucha por la Revolución Socialista, llegando su ejemplo hasta nuestros días, como bandera de unidad revolucionaria.

Remontar la cuesta

A 40 años de aquella gesta muchas cosas han pasado. En los años ´60 y ´70 nuestro pueblo elevó su lucha y su conciencia hasta poner en jaque el dominio del sistema capitalista en Argentina, y la burguesía y el imperialismo respondieron con toda su brutalidad infringiendo una dura derrota al proyecto revolucionario.

De esa derrota quedamos durante años herederos, sin una conducción clara, sin proyectos potentes, dispersos en distintos grupos que muchas veces se iban subdividiendo por razones menores. Fue muy difícil remontar tantos golpes. Sin embargo, poco a poco, comenzamos a retomar el camino. A través de los años fuimos sembrando de luchas nuestra historia reciente y en diciembre de 2001 volvimos a mostrar la potencia de nuestro pueblo en lucha. Pero allí también quedaron en evidencia sus limitaciones, que son herencia de la derrota: la desarticulación de la clase obrera como sujeto político y la ausencia de una organización revolucionaria con un profundo arraigo popular, que sea capaz de estimular y orientar políticamente un proceso de transformación revolucionaria de la sociedad.

A 10 años de la Rebelión Popular de Diciembre de 2001, kirchnerismo mediante, la institucionalidad del régimen político de la burguesía en Argentina ha logrado una marcada recuperación, en tanto sigue notoriamente retrasada la conformación de una alternativa real de poder –obrera, popular y socialista- del pueblo trabajador.

Si aprendemos de nuestros errores, podemos ir por más

Hoy ya es tiempo de superar esa derrota y concretar las tareas políticas que aún tenemos pendientes. Debemos avanzar con pasos serios y concretos para romper el aislamiento e ir construyendo la nueva izquierda revolucionaria que hoy necesita nuestro pueblo. Entendemos que ésa es hoy nuestra tarea central: construir poder real, mostrar que no sólo somos gente honesta y con “buenas ideas” (pero que aparecen como imposibles de hacerse realidad), sino que nuestro proyecto de sociedad es viable y que tenemos la fuerza para construirlo. Para ello en primer lugar debemos constituir esa fuerza militante que nos permita hacer política, y no hay más caminos para construirla que uniendo todo lo que se pueda unir.

Las experiencias de aquellos que lograron elaborar alternativas de poder así nos lo demuestran: no hay más que ver las diferencias dentro del partido bolchevique; las agudas disputas que durante años atravesaron al PRT; las diferencias profundísimas al interior del movimiento sandinista; las diversas experiencias y proyectos que conviven tras la unidad del movimiento revolucionario cubano que supieron construir Fidel y el Che.

En cambio, las expresiones de izquierda revolucionaria en Argentina nos dividimos por cosas mil veces menores, en una falencia que nos cuesta enormemente superar: la política hacia un frente de masas o la participación o no en elecciones ya son motivos para quebrar cualquier unidad. Sin embargo, lo cierto es que si estamos intentando construir un partido para hacer la revolución, para construir una sociedad distinta, ¿cuántas discusiones mil veces más grandes, más profundas, más trascendentales para el futuro de la humanidad tendremos que asumir, cuántas diferencias tendremos que tener y afrontar?

Construyamos una nueva izquierda revolucionaria

Estamos convencidos de que para superar la situación actual de la izquierda en nuestro país, es necesario ensayar nuevas instancias de acercamiento entre las organizaciones populares, principalmente entre aquellas que entendemos que es fundamental construir un poder obrero y popular que nos coloque en otro plano de la lucha política, entendiendo que esta tarea no se opone sino que está indisolublemente ligada a la construcción histórica de un partido revolucionario de la clase obrera y el pueblo que sea parte activa y consciente de ese proceso.

Creemos que es necesario extender la perspectiva de una izquierda revolucionaria a nivel nacional que interpele a cientos y miles de activistas y luchadores populares a sumarse a un proyecto político con vocación de poder. El de una izquierda revolucionaria que, sin miedos ni falsedades, reivindique las mejores tradiciones de la lucha revolucionaria, las que el proceso de lucha de clases ha demostrado que son las más adecuadas para tener posibilidades de avanzar. Legado revolucionario que abreva en la reivindicación de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y el Che; que levanta orgullosamente los aportes del marxismo latinoamericano de José Carlos Mariátegui, de Mario Roberto Santucho y de Miguel Enríquez; que defiende la necesidad de construir organismos de poder obrero y popular desde las bases y recupera con espíritu crítico todas las experiencias revolucionarias de nuestro pueblo y nuestra América.

En este camino, proponemos ir avanzando en la organización y convocatoria de un “Encuentro por una Nueva Izquierda Revolucionaria”, en el marco de las diferentes actividades que se realizarán en Trelew del 18 al 20 de agosto próximos, al cumplirse 40 años de la Fuga del penal de Rawson y posterior Masacre.

Creemos que este Encuentro puede ser un ámbito apropiado para intercambiar políticamente sobre las características de la etapa que atravesamos, y delinear los niveles de acuerdo y coordinación que resulten viables, en esta etapa, entre las organizaciones y grupos que participen de la convocatoria, sin apresuramientos, pero con vocación real de avanzar en mayores niveles de articulación y unidad.

Con ese fin hacemos un amplio llamado a las organizaciones, grupos, activistas independientes e intelectuales del campo popular que se sientan interpelados por esta convocatoria, con especial énfasis en aquellos/as compañeros/as que reivindican la tradición del guevarismo, entendiéndolo como una vigente perspectiva política continental para el proyecto revolucionario, sin sectarismo ni fetichismos, que debe tener sus raíces y forjarse en genuinas construcciones de poder popular.

Desde ya, este texto es apenas una presentación general de los fundamentos y objetivos generales de esta propuesta; un borrador abierto al debate que puede y debe ser reformulado todo lo que resulte necesario de acuerdo a las inquietudes y opiniones de quienes se vayan sumando activamente a la concreción práctica de esta iniciativa, haciéndola propia en su proyección y ejecución.

Las tareas que tenemos por delante son enormes. Cuanto antes empecemos más cerca estaremos.

(Editorial de A Vencer Nº 40, edición de marzo de 2012)

Megaminería: Profundizar el modelo con cianuro

Famatina: el agua, el oro y la vida

“El sector minero puede ayudar muchísimo para el desarrollo argentino, para el crecimiento productivo, del empleo, de las exportaciones, para el ingreso de divisas. Así que nosotros desde el Gobierno Nacional vamos a jugar fuertemente a apoyar al sector”, decía Néstor Kirchner en la inauguración del Plan Minero en 2004, amparado en las leyes mineras legadas del menemato. Tal como lo avizoró en aquella oportunidad, el desarrollo minero viene avanzando gracias al apoyo del gobierno nacional y los gobiernos provinciales, pero también encontrando la resistencia de las comunidades. Desde la constitución de 1994, la administración de los recursos naturales depende de las provincias. En el caso de iniciativas de este tipo que tienen un alto impacto ambiental, las mismas generan la resistencia popular.

La minería a cielo abierto es una forma de extracción de minerales que a diferencia de la minería tradicional de socavón, basado en la perforación de la montaña, utiliza explosivos que destruyen los cerros dejando toneladas de material que luego debe ser procesado. La técnica más utilizada es la de lixiviación, que permite separar los minerales buscados (oro y plata la mayoría de las veces) del resto de los desechos. Esta técnica utiliza al cianuro como sustancia que permite separar los minerales. Esto trae como consecuencia el derrame y filtrado de sustancias tóxicas para el medio ambiente y para la vida. Además, el proceso requiere grandes cantidades de agua, que en una zona casi desértica como es la provincia de La Rioja el impacto es altamente crítico.

A lo largo y ancho del país se vienen gestando las Asambleas Ciudadanas. Algunas sobrevivientes del estallido del 2001, otras surgidas con motivo de la resistencia a la minería a cielo abierto. Nucleadas en lo que se conoce como la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), vienen desarrollando acciones de coordinación en las diferentes provincias para enfrentar a las empresas y a los gobiernos pro mineros, como es el caso de José Luis Gioja (San Juan), Daniel Peralta (Santa Cruz), Martín Buzzi (Chubut), y Luis Beder Herrera (La Rioja) por mencionar algunos. Todos gobernadores kirchneristas.

El Famatina no se toca

La localidad de Famatina arranca su historia de lucha en el 2007, cuando la Barrick Gold había intentado explotar la zona de la vieja mina La Mexicana. En ese momento, las diferencias entre el gobernador Ángel Maza y su vice Luis Beder Herrera sumaron un nuevo foco de conflicto. Beder Herrera, con un discurso anti minero e impulsor de la ley 8137 (1) que prohibía actividades que utilizaran cianuro, se puso del lado de las movilizaciones y las asambleas, y la crisis del gobierno hizo dar marcha atrás el proyecto provocando la retirada de la Barrick. Como consecuencia de esto, Angel Mazza fue destituido en marzo del 2007.

En las elecciones de los meses siguientes, Beder Herrera, con un fuerte discurso ambientalista, fue elegido gobernador. Casi un año y medio después, y apoyándose prácticamente en los mismos legisladores que la sancionaron, se derogó la ley que prohibía la explotación minera.

Una integrante de la asamblea de Famatina decía: “una falta de respeto para los que han trabajado muchos años defendiendo la vida; esa lucha y ese sacrificio ha beneficiado a un sector político para destituir a un gobierno y sentarse en el poder, y hoy está entregando los recursos naturales, burlándose de la decisión de un pueblo”.

En junio de 2011, el gobernador declaró “Tiene que dejarse de joder con la minería”. En Diciembre, luego de una reunión entre funcionarios provinciales y miembros de la empresa Osisko (nueva interesada en el Famatina), se encontraron “listas negras” que contenían datos personales de integrantes de las asambleas de Famatina y Chilecito. Toda una muestra de la metodología que los funcionarios están dispuestos a utilizar para frenar la lucha popular.

Casi la totalidad de los 6000 habitantes de la localidad de Famatina se viene movilizando para evitar los inicios del plan de exploración de Osisko Mining Corporation. En el corte iniciado el 2 de enero la población se mantiene firme frente a la vigilancia de fuerzas policiales que amenazan con repetir lo sucedido en Andalgalá (2). Al cierre de este artículo el gobernador Beder Herrera anunció la postergación en el inicio de las actividades, abriendo un impasse en la pelea, con el fin de ganar tiempo para desarticular la movilización popular.

Frente a esto, los habitantes de Famatina se mantienen firmes en el reclamo. Saben que no están solos, que están acompañados por miles de trabajadores, estudiantes y organizaciones a lo largo y ancho del país que vienen haciendo suyo el lema “El Famatina no se toca”.

Seguiremos resistiendo a la minería y luchando contra un modelo que pretende saquear nuestros recursos naturales, a costa de la salud de nuestro pueblo y en beneficio de las multinacionales.

Pedro Benedetti

Notas:
1- Dicha ley fue aprobada en marzo del 2007 por la legislatura riojana.
2- En febrero del 2010, los vecinos de la localidad de Andalgalá, en Catamarca, fueron reprimidos en una protesta anti minera. El saldo fue de unas 60 personas heridas por el accionar policial.

El panorama megaminero

Las luchas en defensa de los bienes comunes, la resistencia al saqueo y la contaminación han conocido en los últimos años un crecimiento extraordinario. El avance de estas luchas ha sido proporcional al intento incesante de capitales transnacionales por atravesar nuestras fronteras. Y este avance es, a su vez, la consecuencia directa de la política pro minera del gobierno nacional: entre el 2003 y el 2010 se registró un crecimiento acumulado de 1544% en las inversiones, mientras que la cantidad de proyectos para 2010 es de 572, un 3078% más que en 2003, cuando asumiera Néstor Kirchner. Los datos anteriores muestran la dimensión que la extracción minera tiene para el proyecto kirchnerista: es uno de los pilares de su modelo económico.

El año que comienza trae noticias importantes y renovadas luchas en lo que se refiere a la resistencia contra la megaminería. Dos días antes de finalizar el 2011 el kircherismo logró en Río Negro la derogación de la Ley 3891 que impedía la minería metalífera a cielo abierto con uso de cianuro y mercurio. Esto permitiría la inmediata puesta en funcionamiento del proyecto Calcatreu, que ya ha sido rechazado masivamente por los pobladores de Ingeniero Jaccobacci, ubicado a diez kilómetros de la mina. Calcatreu, además, pondría en peligro la subsistencia de las comunidades mapuches y tehuelches que habitan los alrededores.

Una iniciativa idéntica tiene lugar en Chubut, cuyo gobernador pretende terminar con la Ley 5001, que prohíbe la minería a cielo abierto con uso de cianuro. Así, se intentaría poner en marcha un emprendimiento que fue rechazado previamente en 2003.

Mientras tanto en la provincia de Mendoza, la situación no es muy diferente. Luego del triunfo popular que logró detener el proyecto San Jorge en el mes de agosto, tres meses después el gobierno provincial arremetía de nuevo. El pueblo de San Carlos cortó la ruta para detener las exploraciones de la Teck Cominco, que pretende extraer oro y plata. Además, el nuevo director de minería de la provincia declaró que “Mendoza debe tener un desarrollo minero porque es una provincia minera” (Los Andes, 21/01/12). Como última perlita, Cristina Fernández de Kirchner anunció que visitará personalmente la mina de Potasio Río Colorado, de capitales brasileros.

Al panorama nacional debe agregarse la resistencia heroica por el Famatina (ver nota central), las protestas en Chilecito por igual motivo, y el corte de ruta de los catamarqueños en Belén, que siguen combatiendo La Alumbrera.

El modelo es un gran agujero

La megaminería tiene una importancia central (junto con la sojización de los campos) en la tan mentada “profundización del modelo”, con lo que se trata de mejorar la competitividad y posicionar a Argentina un gran exportador.
En lo concreto esto implica reducir al mínimo las restricciones a las transnacionales a través de la flexibilización de leyes, bajísimas retenciones, privilegios impositivos.

Al mismo tiempo en que se da luz verde al saqueo, se profundiza el capitalismo dependiente argentino. Se abren las puertas de par en par a las Barrick, Coro Mining, Yamana Gold, Vale, etc. para que inviertan millones de dólares que luego recuperan acrecentados miles de veces. Dejan miseria, contaminación mientras se llevan todo. El modelo es un gran agujero.

La lucha se renueva

El avance megaminero ha encontrado una resistencia férrea en todo el país. A lo largo de toda la cordillera el pueblo dijo no al ataque imperialista para despojar esta tierra de nuestros bienes comunes. Una de las herramientas que se contó en esta pelea fueron las diferentes “leyes anticianuro” sancionadas desde el 2003 por iniciativa popular. Sin embargo, la fortaleza que alcanzó el kirchnerismo con las últimas elecciones, y que le otorgó casi todas las gobernaciones del país, permite augurar que arremeterán contra dichas leyes, como ya se hizo en Río Negro.

En lo inmediato, parece claro que los esfuerzos de las diferentes organizaciones socio-ambientales, asambleas populares, estarán destinados a la defensa de las leyes antimineras. Ese pareciera ser el gran dique de contención, aunque es evidente que lo único que nos permite resistir en pie es la organización y movilización constante en todos los puntos del país.

En una perspectiva de mediano plazo es necesario tener conciencia de que cualquier freno al ingreso de mineras que contaminan y roban lo nuestro es provisorio. El lugar que ocupa nuestro país en el orden capitalista es el de ser productores de materias primas, lo que en gran medida es llevado a cabo por capitales extranjeros en terreno argentino, que se lo llevan todo ayudados por un gobierno, un Estado y una burguesía criolla cómplices.

La lucha contra la megaminería sigue siendo una parte dentro del conjunto de la lucha antiimperialista de nuestro pueblo. Desde hace años adquirió una relevancia en la agenda política que sólo una gran ceguera puede ignorar. Por lo tanto, la tarea de los revolucionarios es ser parte de ella y trabajar para que se transforme en una lucha contra el azote del imperio y por la liberación definitiva de nuestro continente americano.

Ariel

(Artículos publicados en A Vencer N°39, edición enero-febrero)

Editorial de A Vencer Nº 39, enero y febrero de 2012.

¿Cómo era eso de “nunca menos”?
Basta de verso: la “sintonía fina” es ajuste

Si algo ha demostrado permanentemente el kirchnerismo es una marcada capacidad para innovar con el lenguaje político; para construir con el discurso determinadas interpretaciones de la realidad que a fuerza de ser repetidas, una y mil veces, dan vida al “relato” épico kirchnerista que pretende explicar esa realidad en función de sus necesidades políticas.

Por ejemplo, el pago de miles de millones de dólares a los organismos internacionales de crédito no es una manifestación de la dependencia económica y política de nuestro país respecto al imperialismo, sino por el contrario la expresión de una política de “desendeudamiento” de carácter soberano. Así, el kirchnerismo logró el milagro de convertir el pago sistemático de la fraudulenta deuda externa en una acción de política antiimperialista. Notable.

En esta tónica, la Presidenta de la Nación acuñó en las últimas semanas un nuevo eufemismo (la “sintonía fina”) para maquillar una política que sustancialmente es de ajuste (aumento de tarifas, pérdida del poder adquisitivo popular a raíz de la inflación, recortes de los planteles estatales en algunas provincias, etc.) y que es producto de los límites propios del modelo económico kirchnerista.

No obstante, si los gobiernos fervorosamente neoliberales (el menemismo, la Alianza) presentaban sus programas de ajuste como la respuesta inevitable a las exigencias y necesidades del mercado todopoderoso; el kirchnerismo dice hacerlo, en cambio, con el objetivo de poner fin “a las avivadas” y privilegios de algunos pocos en defensa del bienestar general. Un giro discursivo que pretende ocultar lo evidente: que tanto el gobierno nacional como los provinciales buscarán descargar en los sectores populares -cada cual a su modo y el kirchnerista será como siempre ambiguo- los costos de la profunda crisis económica internacional, que tiene su epicentro en Europa, pero que de a poco ya se hace sentir en países periféricos como el nuestro.

Para llevar adelante esta política Cristina Kirchner profundiza su rol y exacerba toda su gestualidad como “árbitro” del conflicto de clases. Ataca a los gremios y denuncia como “extorsión” cualquier medida de lucha que no se sujete a las directivas gubernamentales, para luego emprenderla verbalmente -con menor frecuencia por cierto- contra determinados sectores empresarios (el caso más reciente es con las petroleras), a quienes reprocha su afán excesivo por la obtención de ganancias y sus prácticas monopólicas.

Una de cal y otra de arena: es que cada tanto el gobierno nacional le demuestra a la gran burguesía que si bien posiblemente éste no sea plenamente “su” gobierno, sí es indudablemente el gobierno que necesitan para asegurar la estabilidad política imprescindible que permite la continuidad de sus negocios.

Una interna cada vez más dura

En este marco de tensión, el recrudecimiento de la puja entre el gobierno nacional y el jefe de la CGT, Hugo Moyano, es el elemento político más destacado de estas semanas.

Los más de 200 despidos de trabajadores encuadrados en Camioneros, pertenecientes a la empresa Camuzzi en la ciudad de Trelew, Chubut -que además fueron duramente reprimidos por la policía local- fueron el detonante de una nueva escalada entre los hasta hace muy poco “socios estratégicos”. Esta puja supera el carácter de enfrentamiento meramente corporativo y expresa las crecientes tensiones políticas al interior del oficialismo.

En este sentido, los cruces entre el gobierno nacional y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, anticipan un escenario de fricción que se agravará cada vez más en el transcurso del año. Las versiones extraoficiales y “rumores de pasillo” que plantean en la agenda una posible iniciativa de reforma constitucional para permitir una tercera reelección de Cristina Kirchner -más no sea como “globo de ensayo” para medir reacciones-, indica a las claras que esa disputa al interior del peronismo marcará la cancha (política) del período próximo.

La existencia de niveles agudos de enfrentamiento entre los de arriba genera siempre mejores condiciones para la lucha de los de abajo: las pujas en el campo oficialista abrirán resquicios que deberemos aprovechar con inteligencia para potenciar todo lo que podamos la lucha de clases.

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Respuestas populares a la ofensiva de los de arriba

A fin del año pasado, en el sur de nuestro país, en la combativa Santa Cruz, se produjo un anticipo de lo que puede llegar a venir si se generalizan los planes de ajuste en las provincias más asfixiadas financieramente. La coordinación de todos los gremios estatales (ADOSAC, ATE, UPCN, entre otros) y la CTA local, que se movilizaron unitariamente, echó por tierra el durísimo plan de ajuste que pretendió implementar el gobernador Daniel Peralta, a su vez enfrentado con los sectores kirchneristas “puros” de la provincia.

En otro orden, pero igual de relevante, se ubica la enorme movilización popular de la comunidad de Famatina, en La Rioja, que logró visibilidad nacional y puso un freno momentáneo al inicio del plan de exploración de la Osisko Mining Corporation. La decisión de postergar las actividades de este pulpo minero transnacional debió ser tomada, a su pesar, por el gobernador Beder Herrera, que con esta maniobra busca ganar tiempo para desarticular la resistencia popular.

Más allá de sus evidentes diferencias, ambos hechos sobresalen porque ponen de relieve que a través de la lucha popular decidida, es posible enfrentar la ofensiva de los de arriba, ponerles un freno e inclusive obtener victorias. Ése debe ser el camino a seguir.

Que no nos roben nuestro poder adquisitivo

Las paritarias marcarán el ritmo de la lucha de clases en los próximos meses. La Presidenta dice que no habrá “techo” al mismo tiempo que anuncia la conformación de un equipo de trabajo encabezado por la ministra Débora Giorgi que hará un seguimiento particular a determinadas negociaciones sectoriales, utilizando como variables fundamentales los niveles de productividad y competitividad del sector. Una novedad a medida de los anhelos empresariales.

A contramano de este enfoque oficial (claramente patronal), los trabajadores y trabajadoras debemos organizarnos de cara a las paritarias poniendo por delante la necesidad de mantener y ampliar el poder adquisitivo de nuestros salarios, por arriba de la inflación; debemos exigir que no se produzca ningún despido ni suspensión; el fin de la precarización laboral y el pase a planta y/o efectivización de todos los contratados; y la anulación de los aumentos de tarifas e impuestos.

A la “sintonía fina” que nos ajusta, opongamos la lucha obrera y popular en defensa de nuestros derechos.

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